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lunes, 1 de septiembre de 2025

Tambos ovinos y caprinos. Propuesta para Aumentar los Ingresos

Introducción


La actividad tambera caprina y ovina a nivel comercial comenzó en nuestro país a fines de la década de 1980 y comienzos de 1990.


En las provincias de Mendoza, Córdoba y el Noroeste se inicia un incipiente mercado de quesos de cabra artesanales. La demanda provenía del turismo y de consumidores con intolerancia a la leche bovina.


Posteriormente, aparecen las primeras experiencias organizadas en las provincias de Chubut, Río Negro y Buenos Aires de tambos ovinos, impulsadas por técnicos y programas de diversificación de la producción ovina.


En la primera década del siglo XXI surgen los primeros tambos caprinos más tecnificados, orientados a quesos gourmet; aparecen marcas comerciales como La Primera). La producción de leche fluida se incorpora en dietéticas y supermercados.


Los tambos ovinos quedaron un poco más rezagados que los caprinos, no obstante se establecen tambos experimentales y comerciales pequeños, vinculados a proyectos de diversificación productiva y turismo rural. Se elaboran quesos estilo europeo (Pecorino, Manchego, Roquefort, Feta).


En la actualidad, la producción caprina de leche está más difundida, con pequeñas y medianas explotaciones en Mendoza, Córdoba, San Luis, Catamarca, Santiago del Estero y Patagonia norte. Se comercializan quesos frescos, semiduros, dulces de leche y leche fluida. También se explora la leche en polvo caprina para exportación. La producción sigue siendo limitada y de nicho. La mayor parte se destina a quesos gourmet para gastronomía y turismo. Existen experiencias de yogures y helados ovinos en Patagonia y Buenos Aires.


Aspectos a considerar


La leche caprina tiene mayor aceptación en Argentina que la ovina. Puede se consumida como leche fluida pero mayoritariamente se emplea para elaborar quesos. Se la asocia a una alimentación saludable, dietética y gourmet.

 

Por el contrario la leche ovina fluida es muy poco aceptada por el consumidor argentino por tener un sabor más fuerte y graso; por tanto, se destina casi exclusivamente a la elaboración de quesos premium.

 

Por tener mayor contenido de grasa que la leche de cabra y que la leche de vaca, podría tener un potencial todavía poco explorado en la producción de helados y yogures.


Ambos sectores carecen de una cadena integrada y masiva como la bovina.


Derivados principales


De Tambos Caprinos:


Quesos frescos y semiduros

Yogures (ligeros y suaves)

Leche fluida (mercado saludable e infantil)

Dulce de leche de cabra (en expansión regional)

Leche en polvo caprina (potencial exportador a Asia)

Requesón o ricotta y postres lácteos.


De Tambos Ovinos:


Quesos premium (Roquefort, Pecorino, Manchego, Feta griego)

Yogures (muy cremosos y firmes, por ejemplo yogurt griego)

Ricotta

Dulce de leche

Helados y cremas heladas (excelente textura por alto tenor graso)

Manteca y crema (para pastelería y gastronomía gourmet)

Leche en polvo ovina (potencial nutricional, suplementos).


Mercado Actual

 

En lo que respecta a leche y derivados de tambos caprinos se nota un aumento de la demanda en supermercados, dietéticas y restaurantes, también hay una gran aceptación en quesos frescos y leche fluida.

 

En cambio, para los productos derivados de tambos ovinos, sólo hay demanda en quesos premium en restaurantes y en turismo. Puede haber una oportunidad aún no explotada en helados y yogures cremosos.

 

En cuanto a la exportación de derivados de leche caprina puede explorarse mercados como Brasil y en leche en polvo, mercados asiáticos.

 

En exportación de derivados de leche ovina hay una fuerte demanda de la Unión Europea de quesos maduros, pero tengamos en cuenta que hay países dentro de la UE que producen excelentes quesos ovinos como España, Francia, Italia y Grecia y resulta difícil competir con ellos, por no decir imposible (para Europa, los quesos de Latinoamérica no son conocidos, no imaginan que acá podemos lograr calidad). Podría explorarse el mercado de leche en polvo de países de Medio Oriente que tienen un consumo importante de leche fluida y quesos frescos, al igual que algunos países africanos.


Mi Propuesta


Breve análisis de la actividad


Los emprendimientos tamberos tanto caprinos como ovinos, en nuestro país nunca pegaron el salto necesario para sostener en el tiempo una cadena de productos derivados en cantidad y calidad.


Recuerdo que a fines de 1980 y principios de la década de 1990 surgieron algunos emprendimientos bastante interesantes de tambos, novedosos para ese tiempo (tanto que aparecieron en las tapas de revistas especializadas) pero que luego no pudieron perdurar.


Las instituciones educativas fomentaban estos emprendimientos a los fines de que las empresas familiares contaran con otros recursos que sumaran a sus ingresos. Así la Facultad de Agronomía de la UBA brindaba curso/s para todo público (con visita incluida a tambos ovinos) sobre producción de leche y quesos de ovejas (curso que realicé en el año 2003).


¿Por qué no pudieron afianzarse?


Primero: Porque los productos derivados de tambos caprinos y ovinos no están incorporados al paladar y a la cultura argentina como si sucede con algunos países europeos, asiáticos y africanos que comentamos en párrafos anteriores.


Segundo: Porque son productos que tienen un precio más elevado que los derivados de leche vacuna y sólo puede ser adquiridos por familias de cierto nivel de ingresos (segmentos más acomodados de nuestra sociedad) y lamentablemente en nuestro país se vive de crisis en crisis.


Tercero: Porque los que se dedican a la actividad agropecuaria saben mucho de producción pero poco o muy poco de comercialización de productos, están acostumbrados a que el precio los pone el mercado y pueden vender toda su producción a esos precios, sin ningún esfuerzo de ventas. Sin embargo, para comercializar productos derivados de tambos caprinos y ovinos se necesita un esfuerzo significativo de ventas. Hay que dedicarle más tiempo a las ventas que a la propia producción. 


Cuarto: Porque muchos tambos se sobredimensionaron, dado el “boom” que hubo en la década de 1990, previendo que los quesos se venderían como “pan caliente” y luego los costos fijos los terminaron “sacando” del mercado.


Muchos pequeños productores me dirán que sus quesos y dulces de leche se venden bien en localidades cercanas. Yo les digo que esto es válido para producciones pequeñas, pero cuando quieran agrandarse y pegar el salto será muy difícil colocar dichos productos en el mercado a no ser que cumplan estas pautas que les estoy marcando.


Quinto: Porque introducir en el mercado una marca de productos lleva tiempo (casi siempre años) y hay que contar con recursos monetarios para poder sobrellevar esos años.


Situación actual


En la actualidad tanto el queso de cabra y el de oveja obtuvieron un lugar en el mercado. El esfuerzo de años de los productores logró que haya una demanda interesante. Los productos derivados del tambo caprino son algo más demandados que el queso de oveja (aproximadamente el 90% de la leche de oveja se emplea para la fabricación de quesos).                                                                                                


La mayoría de los productores comercializa sus productos en la zona en donde su fábrica se localiza, algunos los venden en su propio establecimiento y otros en localidades más distantes de su lugar de elaboración.


Los productores que se encuentran cerca de localidad turísticas tienen ventajas sobre el resto porque la afluencia de consumidor dispuestos a adquirir los productos es mayor (cuando una persona llega de turista a un lugar es más propenso a disfrutar otros sabores, consumir más y no fijarse en demasía en el dinero que gasta.


El acceso a certificaciones sanitarias y habilitaciones es clave para fortalecer el sector y ampliar las posibilidades comerciales.


Hay empresas familiares con una marca reconocida en el mercado como “Cabaña Piedras Blancas” que comenzó en 1992 en la localidad de Suipacha, Provincia de Buenos Aires que produce quesos de cabras, ovejas y vacas y últimamente incorporó venta de leche de cabra en polvo o, como Santa Águeda, que si bien es una empresa más pequeña que la anterior, es una pionera en quesería especializada en leche de oveja, encontrándose ubicada en el partido de Las Flores, Provincia de Buenos Aires. El establecimiento La Primera, en la Provincia de Córdoba es una de las empresas líderes del sector de lácteos caprinos en Argentina, destacándose por su compromiso con la excelencia y la calidad; produce dulce de leche de cabra, leche de cabra entera larga vida, leche de cabra descremada en polvo, leche de cabra entera en polvo. Podríamos nombrar muchas más.


Propuesta


¿Cómo organizar los establecimientos para que la actividad sea rentable?


Primero: Al ser una actividad de netamente familiar, uno de los integrantes, obviamente deberá ser poseer muy buenos conocimientos en producción tambera ovina y/o caprina. Otro integrante (o el mismo, si así quisiera) deberá especializarse en la elaboración de la leche.

Hasta ahora nada nuevo que el productor no sepa. Aquí viene mi propuesta: Se necesita que un integrante del grupo familiar tenga conocimientos avanzados de marketing o de lo contrario, deberá contratarse un licenciado en marketing o comercialización cuyos honorarios dependan de los resultados que vaya obteniendo la empresa y que sus tareas sean seguidas por un componente de la familia; con ello me refiero a que trabaje “codo a codo” con el profesional contratado.


Segundo:  Este trabajo de “marketing” deberá comprender si o si, un “modelo de desarrollo de productos continuo”. ¿Qué significa un “modelo de desarrollo de productos continuo”?


Significa que, día tras día, una persona integrante de la empresa debe ocupar parte de su tiempo (aunque más no sea una hora) en pensar y generar ideas para mejorar los productos comercializables. Dicha persona debe ser una usina generadora de ideas (aprovechando la inteligencia artificial) para que luego sean estudiadas por el profesional en marketing a los fines de saber si son convenientes llevarlas a cabo o no. Darle importancia al empaque del producto. No nos olvidemos que el producto primero entra por la vista.


Esto es, una empresa orientada al mercado, buscando constantemente nuevos productos en base a las necesidades del consumidor.


No olvidar que los productos tienen un ciclo de vida.


Tercero: Resulta fundamental vender servicios no bienes. Ustedes se preguntarán cómo hago para vender servicio si mi empresa comercializa quesos. Hay varias formas:


1) Imagínense que vuestra empresa vende sus quesos a restaurantes. Pueden preparar la cantidad que le solicita el cliente y enviárselos (esto sería una venta de un bien). Pero también pueden contactar al chef de ese restaurante y trabajar con él para llegar al sabor exacto del queso que necesita para armar el menú (esto sería la venta de un servicio que acompaña a la venta del bien “queso”).

2) Otra manera sería llegar directamente al consumidor ofreciendo un servicio mediante la instalación de un bar o heladería o restaurante. Así lo hizo una familia emprendedora en las cercanías de Tandil (ciudad turística) que adquirió primero un almacén de campo antiguo y luego le anexó un tambo y ofrecen una picada tandilense con diferentes quesos de oveja y además para los días que hay más visitantes (domingos y feriados) el almacén se transforma en un restaurante. En este caso ya no se vende un producto sino directamente un servicio.


Cuarto: Contar con un manejo profesional de la gestión de la empresa en general y de las finanzas en particular. Esta función puede estar a cargo de un integrante de la familia con conocimiento en la temática o puede ser el propio contador público a cargo de los balances contables, en este último caso debe estipularse cuales serán sus honorarios por dicha función. Sea quien sea el encargado, la empresa debe contar con un sistema de planificación que incluya ventas, compras, cobros, pagos y producción e inversiones. Todo debe estar organizado, con funciones y tareas delimitadas y coordinadas, ejecutadas en base a lo planeado y luego controladas para corroborar lo actuado y, en su caso, analizar las desviaciones entre lo planeado y lo real, a los fines de determinar sus causas y aplicar las correcciones pertinentes. Este esquema debe retroalimentarse en forma permanente.

 

Quinto: En cuanto la empresa aumente la cantidad de clientes y de ventas puede ser conveniente integrar a otros productores tamberos al negocio a los fines de que provean la leche necesaria (bajo las mismas normas de calidad que la que ustedes producen) para elaborar los productos de vuestra empresa.


Lo mencionado en este informe siento, a mi humilde entender, que es el "ABC" para desarrollar esta actividad muy noble sin tener que abandonarla después de un tiempo y, muy por el contrario, progresar con ella.

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